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DON JUAN TENORIO DE ZORRRILLA
PRESENTACIÓN
Me llamo Carmen Elisa Delgado, este es mi blog y espero que se interactue dentro del blog, es decir que se comenten los actos culturales.
Como todo lo relacionado con pintura,
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escultura,arquitectura,fotografía,escritura,psicología y
todo lo relacionado con la cultura en Zaragoza,Comarca de Valdejalón y España.
Mi dirección de correo es:
carmenedelgado5@gmail.com
Estoy a vuestra entera disposición.
Os saluda cordialmente desde Zaragoza.
Carmen Elisa Delgado
Nuestro nuevo Blog es:
sábado, 19 de octubre de 2013
viernes, 18 de octubre de 2013
1 DE NOVIEMBRE: DÍA DE TODOS LOS SANTOS.
Surgiendo de entre las primeras brumas otoñales, el día de Todos los santos, misterioso, nace como una fiesta de flores y de velas, como los viajes que nos conducen a algún rincón perdido donde se encuentra la familia.
En los caminos de los campos, el sol hace brillar los charcos entre las huellas que dejan las pisadas y en un aire saturado de olor a húmedas setas, las gentes de la ciudad, enternecidas e ilusionadas, recogen las primeras castañas despreciadas por la gente rural o por las ardillas. Las iglesias, olvidadas y envejecidas de los pueblos abandonados, se llenan de nuevo de jóvenes y de viejos, que avanzan en oración, tras las espirituales presencias de sus antepasados.
En el día de Todos los santos, en efecto, la lluvia y el sol, el cielo y la tierra, las almas de los justos y de los santos, de los humildes y de los miserables parecen acercarse y abrazarse en una comunión santa.
El 1 de noviembre es la fiesta de Todos los Santos, de los del calendario y de todos aquellos desconocidos, de vuestros pueblos y de vuestras familias, de los que la tradición oral se acuerda o no se acuerda. En toda ascendencia hay hombres y mujeres santos y, vosotros, lleváis su sangre, sois descendientes de su noble, generosa y entregada sangre.
El 1 de noviembre es la fiesta de Todos los Santos, de los del calendario y de todos aquellos desconocidos, de vuestros pueblos y de vuestras familias, de los que la tradición oral se acuerda o no se acuerda. En toda ascendencia hay hombres y mujeres santos y, vosotros, lleváis su sangre, sois descendientes de su noble, generosa y entregada sangre.
Se celebra este día, en la Iglesia Universal, desde el año 840. Antes de esta fecha, había un día para recordar y celebrar a todos los mártires, hasta que el Papa Bonifacio IV, transformó un templo romano dedicado a todos los dioses (Panteón), en un templo cristiano, dedicándolo a "Todos los Santos". Desde entonces, la fiesta se fue extendiendo, primero en Europa y luego en todo el mundo.
Como fiesta mayor, tenía su celebración vespertina en la vigilia ( la noche del día 31 de octubre ). En Inglaterra se le llamó a esta vigilia vespertina: All Hallow's Even (Vigilia de todos los santos). Con el paso del tiempo su pronunciación fue cambiando....All Hallowd Eve ...., All Hallow Een....., Halloween.
Como fiesta mayor, tenía su celebración vespertina en la vigilia ( la noche del día 31 de octubre ). En Inglaterra se le llamó a esta vigilia vespertina: All Hallow's Even (Vigilia de todos los santos). Con el paso del tiempo su pronunciación fue cambiando....All Hallowd Eve ...., All Hallow Een....., Halloween.
Seguramente te preguntarás qué sentido tiene rezar a los santos o pedir por las almas de quienes ya se han muerto. Esta tradición está basada en la certeza que tienen los cristianos de que la Iglesia es un solo cuerpo, el Cuerpo de Cristo. En el Cuerpo de Cristo fluye un mismo espíritu: el Espíritu Santo; Jesucristo es la Cabeza de ese cuerpo y todos los bautizados, somos sus miembros. La unión de los miembros de la Iglesia no se interrumpe con la muerte, más aun, la Iglesia enseña que se refuerza con la comunicación de los bienes espirituales. Esto es un misterio, el misterio de la Iglesia. No se puede comprender con la razón, ni se puede comprobar como las ciencias: es cuestión de fe.
En la Iglesia primitiva se celebraba solamente el misterio Pascual, la Resurrección de Cristo. La santidad de los hombres se medía por la participación en la muerte de Cristo y el mártir era el santo por excelencia. Por eso los primeros santos fueron todos mártires: hombres o mujeres que morían por defender la fe en Jesús Resucitado.
El primero de quien se tiene noticias fue un obispo llamado Policarpo (156 d. C.), a quien ya se celebró como "santo". Posteriormente (año 258) se veneraba también a los Confesores, es decir, a los hombres y mujeres que con valentía confesaban su fe en Cristo dando testimonio de ella mediante un amor admirable sin llegar al Martirio, y a las Vírgenes por consagrar su vida al servicio del Señor. Los fieles recogían los restos de sus santos (reliquias) y los sepultaban en un lugar especial, conmemoraban alrededor de su tumba el día del martirio o de su muerte y celebraban la Eucaristía. Después comenzaron a colocar la mesa del altar sobre la tumba del hombre a quien consideraban santo o se le daba sepultura al pie de un altar ya construído. En algunos casos se erigieron basílicas sobre las tumbas de los principales mártires (San Pedro, San Pablo, etc.). En la actualidad, para reconocer públicamente a una persona como santo, es preciso un proceso de canonización promovido por quienes conocieron a esa persona o son testigos de milagros realizados por su intercesión. Existe una gran cantidad de santos reconocidos por la Iglesia y otros muchos que, aunque no son famosos, ni siquiera conocidos, vivieron una vida de auténtica santidad. A todos ellos se dedica la fiesta del 1° de noviembre.
El primero de quien se tiene noticias fue un obispo llamado Policarpo (156 d. C.), a quien ya se celebró como "santo". Posteriormente (año 258) se veneraba también a los Confesores, es decir, a los hombres y mujeres que con valentía confesaban su fe en Cristo dando testimonio de ella mediante un amor admirable sin llegar al Martirio, y a las Vírgenes por consagrar su vida al servicio del Señor. Los fieles recogían los restos de sus santos (reliquias) y los sepultaban en un lugar especial, conmemoraban alrededor de su tumba el día del martirio o de su muerte y celebraban la Eucaristía. Después comenzaron a colocar la mesa del altar sobre la tumba del hombre a quien consideraban santo o se le daba sepultura al pie de un altar ya construído. En algunos casos se erigieron basílicas sobre las tumbas de los principales mártires (San Pedro, San Pablo, etc.). En la actualidad, para reconocer públicamente a una persona como santo, es preciso un proceso de canonización promovido por quienes conocieron a esa persona o son testigos de milagros realizados por su intercesión. Existe una gran cantidad de santos reconocidos por la Iglesia y otros muchos que, aunque no son famosos, ni siquiera conocidos, vivieron una vida de auténtica santidad. A todos ellos se dedica la fiesta del 1° de noviembre.
Al principio, cuando un hombre era considerado santo, sea por haber muerto en martirio o por su testimonio de vida de fe, quienes lo conocieron pedían al Obispo local que se le nombrara formalmente santo, era él quien determinaba la autenticidad del martirio o vida del candidato, lo nombraba "Santo" y luego lo comunicaba al Papa. No fue hasta el siglo X que se decidió que los santos deberían de ser autorizados y nombrados solamente desde Roma.
La primera canonización formal fue la de San Uldarico, Obispo de Augusta, hecha por el Papa Juan XV en 993. El Papa Gregorio IX en 1234, publicó normas estrictas para el proceso de canonización, con el fin de evitar exageraciones y errores. A partir de entonces, ese proceso se haría a través de un procedimiento legal a manera de juicio, en donde participaban abogados, oficinistas y oficiales que deberían demostrar si la persona merecía o no el título de santo. Estaba, por una parte, el abogado que defendía la causa del santo propuesto, quien hablaba de su vida y virtudes que en él se observaban; por la otra estaba el llamado abogado del diablo, que refutaba lo que el defensor de la causa presentaba y los oficiales de la Iglesia que finalmente aprobaban o rechazaban la propuesta.
La primera canonización formal fue la de San Uldarico, Obispo de Augusta, hecha por el Papa Juan XV en 993. El Papa Gregorio IX en 1234, publicó normas estrictas para el proceso de canonización, con el fin de evitar exageraciones y errores. A partir de entonces, ese proceso se haría a través de un procedimiento legal a manera de juicio, en donde participaban abogados, oficinistas y oficiales que deberían demostrar si la persona merecía o no el título de santo. Estaba, por una parte, el abogado que defendía la causa del santo propuesto, quien hablaba de su vida y virtudes que en él se observaban; por la otra estaba el llamado abogado del diablo, que refutaba lo que el defensor de la causa presentaba y los oficiales de la Iglesia que finalmente aprobaban o rechazaban la propuesta.
En enero de 1983, el Papa Juan Pablo II propuso revisar el proceso de canonización con el fin de hacerlo todavía más fiable. Ahora se recurre a muchas ciencias humanas como la psicología, la sociología, la historia. Ya no son abogados, sino teólogos y diferentes especialistas los que participan en un proceso de canonización.
Para iniciar el proceso primero debe haber un movimiento popular que promueva la canonización de determinada persona, gran cantidad de gente que lo conocía y que siente que puede ser santo. Deben demostrar que el candidato hizo en vida cosas extraordinarias por otras personas. Este movimiento se presenta ante el Obispo, quien por medio de tribunales, debe investigar la causa y reunir el material suficiente para enviar a Roma a través del Postulante, que es el encargado de presentar la causa a la Iglesia.
En el Vaticano se nombra un Juez Supremo y un cuerpo de Consultores. Ellos cuentan con un consejo de historiadores y un consejo de teólogos. Participan además 12 ó 15 Cardenales y Obispos que, una vez revisado y aprobado el material lo entregan al Papa quien, después de un minucioso estudio, nombra al candidato "Venerable" o "Heroicamente Virtuoso". Después se espera a que se comprueben dos milagros realizados por su intercesión para nombrarlo "Beato" o "Bienaventurado" y, finalmente, se reconoce ante la Iglesia Universal como "Santo".
Todo este proceso generalmente dura muchos años.
En el Vaticano se nombra un Juez Supremo y un cuerpo de Consultores. Ellos cuentan con un consejo de historiadores y un consejo de teólogos. Participan además 12 ó 15 Cardenales y Obispos que, una vez revisado y aprobado el material lo entregan al Papa quien, después de un minucioso estudio, nombra al candidato "Venerable" o "Heroicamente Virtuoso". Después se espera a que se comprueben dos milagros realizados por su intercesión para nombrarlo "Beato" o "Bienaventurado" y, finalmente, se reconoce ante la Iglesia Universal como "Santo".
Todo este proceso generalmente dura muchos años.
Entre los especialistas en la materia están los Bolandistas que son humanistas que estudian las vidas de los santos para establecer sus historias precisas, comprobando que no son sólo leyendas. Ellos son quienes han trabajado con el calendario para decidir los que se deben suprimir o incluir. Son más de diez mil los santos nombrados a través de la historia de la Iglesia, por lo que los Bolandistas tienen todavía una ardua tarea.
CONVERSACIONES CON EL AUTOR 2013.
La DPZ reúne a siete escritores con lectores de doce localidades
ZARAGOZA, 18 Sep. (EUROPA PRESS) -
La Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ) inicia este mes de septiembre un nuevo ciclo cultural, 'Conversaciones con el autor', que pondrá en contacto a siete autores con lectores de doce municipios zaragozanos. En la actividad participarán Fernando Savater, Julio Llamazares, Manuel Vicent, Rosa Montero, Manuel Rivas, Elvira Lindo y Mara Torres.
El presidente de la DPZ, Luis María Beamonte, el diputado delegado de Archivos y Bibliotecas de la institución, Bizén Fuster, y el moderador de las charlas, Ramón Acín, han presentado este miércoles el nuevo ciclo que se desarrollará hasta el mes de noviembre y llevará a los escritores a las localidades de Caspe, Fuentes, Villamayor, Gallur, Épila, Ricla, Calatayud, Borja, Tarazona, Zuera, Daroca, Cuarte de Huerva, así como se organizarán sesiones en la capital aragonesa.
El objetivo de esta iniciativa es "fomentar la lectura y el análisis crítico y seguir apostando por que la cultura sea un elemento de dinamización de la provincia", ha subrayado Luis María Beamonte, para indicar que en la cultura y el patrimonio existe también "un elemento de atracción económica".
Beamonte ha detallado que es "la primera vez que este programa se realiza como tal, pero complementa al ciclo de escritores españoles o a las campañas de animación a la lectura" que impulsa la Diputación de Zaragoza en la provincia.
En este sentido, el diputado Bizén Fuster ha advertido de que 'Conversaciones con el autor' no sustituye a otros ciclos y ha remarcado que desde la institución "no sólo no recortamos los planes para bibliotecas y archivos sino que se incrementa el número de actividades y se incorporan nuevas".
En este caso, el programa llevará a autores "de reconocido prestigio" a doce municipios, aprovechando un formato "que funciona muy bien" en otros programas, los coloquios con los escritores, unas charlas en las que el público "puede intervenir" y casi realizar "una entrevista cercana" a los autores, ha destacado Fuster.
El diputado delegado de Archivos y Bibliotecas ha agradecido al presidente de la institución su "apoyo a estas actividades y a esta Delegación" y su labor a los profesionales que trabajan en el área, dado que "hacen posible que estos programas salgan adelante con mucha participación".
"UN ARMA DE REFLEXIÓN"
Por su parte, el moderador de las charlas Ramón Acín se ha declarado "amante de la lectura", ya que es "un arma de reflexión" y con este objetivo se organizarán las charlas.
"Pensando en los lectores, se buscó a autores polivalentes y de amplia trayectoria", ha comentado, al observar que los escritores que participan en esta primera edición se dedican a la literatura pero también al periodismo o al cine, como guionistas.
Así, el ciclo ofrece desde la lectura "intimista de Mara Torres, hasta un repaso a la historia con Manuel Vicent y Julio Llamazares o diversión con Elvira Lindo", ha apuntado Acín.
PROGRAMA Y REDES SOCIALES
Todas las charlas son gratuitas y se promocionarán en cada una de las localidades, y en sus bibliotecas, para que puedan asistir los lectores interesados. La primera se celebrará el 25 de septiembre en Zaragoza con Manuel Vicent, que repetirá en el ciclo el día 26 en los municipios de Caspe y Fuentes de Ebro.
Rosa Montero participará en las charlas el 30 de septiembre en Zaragoza y el 1 de octubre en Villamayor; Elvira Lindo conversará con sus lectores en Gallur, el 15 de octubre, y en Épila y la capital, el día 16; mientras que Fernando Savater acudirá el 30 y 31 de octubre también a la capital, a Ricla y Calatayud.
En noviembre, los días 7 y 8, Julio Llamazares conocerá a sus lectores de Zaragoza, Borja y Tarazona; y Manuel Rivas ofrecerá una charla los días 19 y 20 en Zuera, la capital aragonesa y Daroca. Mara Torres asistirá a Cuarte de Huerva y a la ciudad, en fechas aún por confirmar.
Con motivo de la puesta en marcha de este ciclo, se ha creado un perfil en la red social Twitter, @conelautor, donde se informará de novedades, cambios en la programación, y cada uno podrá aportar "sus reflexiones. Será un sitio abierto para que la gente pueda participar en él", ha afirmado Bizén Fuster. Asimismo, se podrá consultar la información sobre este programa en la página web 'cultura.dpz.es' y en el perfil en Facebook de la DPZ, 'www.facebook.com/dpzaragoza'.
Qué es CULTURA?
Para entender lo que es cultura, hay que mirar lo que somos nosotros, los seres humanos. Nosotros somos seres en constante movimiento, creación, desarrollo, etc. Pues es debido a lo mismo, que se han ido creado diferentes culturas. Asimismo, lo que llamamos cultura. Palabra que proviene del latín cultum, que significa cultivar. O sea, cultivar lo propio. Las raíces de cada pueblo. La cultura, son todas aquellas expresiones, que el hombre ha ido incorporando a la naturaleza. A la tierra como un todo. Nuestros pensamientos, nuestra arte, la arquitectura, la literatura, en fin, toda creación humana, es cultura. Se dice que cultura, es todo aquello que un hombre necesita saber, para poder actuar de manera correcta, dentro de un grupo social. Por lo mismo, a veces, cuando vamos a otros países, podemos cometer ciertos errores de procedimiento. Ya que nosotros, no compartimos los mismos códigos culturales.
En la antigua Grecia, cultura eras tomada, por la educación perfecta, que debía recibir una persona. Principalmente en la niñez de esta. Algo parecido, era el concepto de cultura, en los tiempos del Imperio Romano. Donde la cultura era el recibir una educación refinada. Y es que los romanos, siempre tendieron a simular el nivel de desarrollo intelectual, que lograron los griegos en la era clásica. Pero no se puede entender ambos conceptos de cultura, sin reconocer quienes se vinculaban con ellos. Ya que sólo los aristocráticos, podían acceder a una educación de excelencia, en aquel entonces. Por lo que, quines manejaban la cultura, como era comprendida en aquellos tiempos, sólo eran las personas, capaces de acceder a la educación.
En la Edad Media, se incorpora a la educación, los oficios religiosos. Los cuales preparaban al hombre, para todo lo concerniente al mundo trascendente. De todas maneras, el concepto de cultura, sólo se aplicaba a los aristocráticos. Ya que no hay que olvidar, que por mucho tiempo, incluso el sacerdocio, era una actividad reservada para la nobleza.
No fue hasta la época moderna, que el concepto de cultura, se amplió de manera definitiva. Primero, laicizándolo y luego quitándole su carácter aristocrático. Ya que diversas materias, presionaron para que fueran incluidas, dentro del concepto de cultura. Es por lo mismo, que al principio se dijo que cultura, es todo aquel conocimiento, que permite al ser humano desenvolverse en un grupo social, de buena manera. Ya que con la apertura del concepto cultura, se buscó una formación de vida más rica en conocimientos al igual que un equilibrio, dentro de las materias o actividades insertas dentro del concepto cultura.
Y esta cultura más global, tiene la gracia, que se va desarrollando de manera particular. O sea, en cada sociedad que existe en el globo. Por lo mismo, cada país tiene se propia cultura. La cual se ve representada por su historia, modo de vida, sus costumbres, su folklore, sus comidas, sus gobiernos, y un sin fin de aspectos, que van moldeando la cultura de una nación, a través de su existencia.
Hoy en día se habla de una cultura global. Ya que por medio de los avances tecnológicos, sobretodo en los referentes a la comunicación, estamos viviendo la época de la aldea global. Lo que muchos llaman, globalización. Efecto por el cual, la cultura de los países se han ido amalgamando. Ya que la cultura nacional, va traspasando la frontera geográfica. Y éste es un efecto, que sucede más rápido de lo que uno cree. Si no, sólo hay preguntarse, cuánto de la cultura norteamericana, hay en cada capital mundial. Sobretodo en los países en vías de desarrollo. Y esto se debe, al hecho, que al ser Estados Unidos una potencia mundial, también tiende a expandir su propia cultura (de manera global), al resto de los países. Lo mismo ocurrió con el Imperio Romano y tantos otros que existieron en la historia del mundo. Muchos hablan, que en el futuro, se llegará a una cultura única. La cultura terrestre. Aquella cultura, que nos representará, como habitantes de la tierra.
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domingo, 13 de octubre de 2013
Rubén Vidal expone en Ateneo.
El pintor Rubén Vidal expone su colección 'Pintura estrogénica' en el Ateneo hasta el 27 de octubre
Foto: ATENEO DE ZARAGOZA
ZARAGOZA, 9 Oct. (EUROPA PRESS) -
El pintor Rubén Vidal expone hasta el 27 de octubre su obra titulada 'Pintura estrogénica' en el Ateneo de Zaragoza, situado en la Calle San Voto, 9 y abierto al público en horario de 10.00 a 13.00 horas y de 20.00 a 21.00 horas.
La colección puede contemplarse separadamente o en su conjunto en la que figuras de mujer parecen danzar ingrávidas arrebatadas por la brisa. Esta pintura de Rubén Vidal celebra el "triunfo gozoso del eterno femenino sin tiempo ni pretextos" en una colección que el artista ha titulado 'Pintura estrogénica' por sugerencia de un prestigioso científico zaragozano, han informado desde la organización.
Rubén Vidal, que reside en Berlín después de haber vivido durante años en las ciudades italianas Pisa, Lucca y Florencia, donde termina su formación, ha expuesto en Sevilla --en cuya Academia de Bellas Artes estudió después de haber pasado por la Escuela de Artes Aplicadas de Zaragoza--, en Francia, Italia, Alemania y Sudamérica.
Además de haber residido en numerosas ciudades de España y tiene a gala guardar la obra de sus primeros años en el Museo de Dibujo de Larrés, en el término municipal oscense de Sabiñánigo, fundado e impulsado Julio Gavín.
sábado, 12 de octubre de 2013
Retratos de Fernando García -Monzón.
10/10/2013
Los retratos de Fernando García-Monzón abren el ciclo “Modos” del Colegio de Arquitectos
Fernando García-Monzón ha sido el encargado de abrir el ciclo de exposiciones que el Colegio Oficial de
Arquitectos de Aragón ha preparado para los próximos meses de octubre a diciembre y que,
bajo el título “Modos”, se concretará en tres muestras de creadores que trabajan desde el hiperrealismo.
El arquitecto y pintor zaragozano presenta durante este mes de octubre su colección de retratos con los
que consigue que el espectador se sienta frente a un ser humano y no frente a su representación.
Los retratos de este autor pretenden representar a la persona
Zaragoza.- El zaragozano Fernando García-Monzón ha sido el encargado de abrir el ciclo de exposiciones que el Colegio Oficial de Arquitectos de Aragón acogerá en su sede durante los meses de octubre, noviembre y diciembre. Se trata de una acción concebida como medio de difusión con presentaciones puntuales de artistas reconocidos y que, en esta edición de 2013, se concretará en un conjunto de tres muestras de creadores que trabajan desde el hiperrealismo y se traduce en “Modos”.
De este modo, el artista aragonés ha inaugurado este jueves una colección de retratos con los que el autor pretende representar a la persona, más allá de lo que lo hace una fotografía. “Una foto sólo congela un instante en la vida de una persona, un retrato la resume y además debe reflejar sus circunstancias, debe transmitirnos más, hasta conseguir conectar con el espectador de forma que se sienta frente a un ser humano y no frente a su representación”, explica García-Monzón
Arquitecto y pintor, Fernando García-Monzón se ha formado en Zaragoza, Barcelona y Valencia. Aunque sus registros son muy variados, es en el retrato donde destaca de forma más evidente, como ponen de manifiesto los numerosos galardones que ha recibido a lo largo de su trayectoria, como la Medalla de Plata de la Société Académique Arts-Sciences-Lettres de París, el Premio Arte Laguna de Venecia o la Medalla de Oro en la Bienal de Florencia. Además, su obra ha visitado grandes capitales europeas, cosechando grandes críticas en ciudades como Londres o París.
Arquitecto y pintor, Fernando García-Monzón se ha formado en Zaragoza, Barcelona y Valencia. Aunque sus registros son muy variados, es en el retrato donde destaca de forma más evidente, como ponen de manifiesto los numerosos galardones que ha recibido a lo largo de su trayectoria, como la Medalla de Plata de la Société Académique Arts-Sciences-Lettres de París, el Premio Arte Laguna de Venecia o la Medalla de Oro en la Bienal de Florencia. Además, su obra ha visitado grandes capitales europeas, cosechando grandes críticas en ciudades como Londres o París.
Según reconoce el autor, su formación en Arquitectura le influye a la hora de pintar un cuadro, “tiendo a ver el bosque antes que los árboles”. De este modo, la creación arranca con un proceso intelectual de estudio y síntesis de la persona, que luego se plasma en el acto físico del dibujo. Gracias a esta fase inicial de análisis el autor consigue transmitir los aspectos más relevantes de la personalidad.
“El trabajo de dibujarlo no es más que el resultado de poner en papel lo que ya estaba en nuestra cabeza”, explica García-Monzón. Sin embargo, el autor maneja la técnica de forma que el resultado consigue reflejar de forma fiel la personalidad del retratado.
viernes, 11 de octubre de 2013
Estudio Fiesta de la Hispanidad.
«Día de la Hispanidad» | «Fiesta de la Hispanidad»
El rótulo Fiesta de la Raza, que se introdujo en 1913 para denominar las celebraciones del doce de octubre, fue suscitando desde muy pronto razonables recelos por su indefinición y por las adherencias ideológicas de las que se iba cargando el propio concepto de raza en aquellos años. Ya el 12 de octubre de 1918, en Buenos Aires, Ricardo Monner Sans, nacido en Barcelona en 1853, cónsul de España en Hawai desde 1882 antes de radicarse en la Argentina en 1889, quien ya en 1892 había organizado el primer Homenaje a Cristóbal Colón en Buenos Aires, siempre atento al cuidado y la pureza de la lengua española, introdujo, en el discurso conmemorativo que pronunció en la Escuela Argentina Modelo, el rótulo de Fiesta hispanoamericana, pues le repugnaba el de Fiesta de la raza, «ya que hoy, en el siglo XX, no acierto a ver más que una raza, la humana»:
El término hispanidad, utilizado ya por Unamuno en un artículo publicado por La Nación, de Buenos Aires, el 11 de marzo de 1910, comenzó a florecer a partir de 1926, de la mano del médico argentinoAvelino Gutiérrez y de dos periodistas españoles, el socialista Luis Araquistain y el liberal Dionisio Pérez, quienes se convierten, durante los años 1926 y 1927, en principales propagadores de su uso (particularmente en medios pertenecientes a Nicolás María de Urgoiti, como El Sol y La Voz).
El 15 de diciembre de 1931, Ramiro de Maeztu, que había sido Embajador de España en la Argentina en 1928 y 1929, inició la revista Acción Española con un artículo, «La Hispanidad», que comienza:
El 12 de octubre de 1934, en el Teatro Colón de Buenos Aires, en la velada conmemorativa del «Día de la Raza» (denominación impuesta en Argentina por el uso, pues el decreto de 1917 que convirtió el doce de octubre en fiesta nacional argentina, firmado por el presidente Irigoyen, no menciona rótulo alguno), pronunció el Arzobispo de Toledo y Primado de España, Isidro Gomá Tomás, un importante discurso, Apología de la Hispanidad, en el que la máxima autoridad de los católicos españoles, creado al año siguiente Cardenal de la Iglesia de Roma, se convertía en apologeta de la idea de la hispanidaddefendida por Ramiro de Maeztu.
No debe extrañar, por tanto, que incluso antes de alcanzarse la paz en España, en las celebraciones del doce de octubre se fuese generalizando en medios oficiales, desde muy pronto, la denominaciónDía de la Hispanidad o Fiesta de la Hispanidad, aunque, sobre el papel, el decreto de 1918, de Antonio Maura y Alfonso XIII, que denominaba Fiesta de la Raza a la fiesta nacional española, conmemorativa del descubrimiento de América, se mantuviera en vigor durante cuarenta años.
El 12 de octubre de 1939, Año de la Victoria en España, tras poco más de seis meses de postguerra, la celebración oficial del día de la Raza, presidida por Francisco Franco, tuvo lugar en Zaragoza, con una especial devoción a la Virgen en el día del Pilar, pero sobre todo como Día de la Hispanidad,símbolo de la nueva política interior y exterior que se propugnaba:
En 1981, tras la restauración borbónica y en vigor la Constitución española de 1978, el Real Decreto 3217/1981, publicado como primera disposición del primer Boletín Oficial del Estado del año 1982, refrendó el doce de octubre como «Fiesta Nacional de España y Día de la Hispanidad».
«A mi parecer, y bien puedo andar descarriado en mi raciocinio, el día 12 de octubre de cada año, no es la fiesta de ninguna raza; es, a lo sumo, y ello ya es mucho y grande e interesante para nosotros, la fiesta de la gran familia española, fiesta íntima a la que asociarse pueden todos los pueblos de la tierra, como a las fiestas íntimas de nuestros individuales hogares se asocian cariñosos amigos y aun deferentes conocidos. Apellidar Fiesta de la raza a lo que es sencilla y netamente fiesta de la familia hispanoamericana, se me antojó siempre inadmisible hipérbole, pues pugna con la lógica y con la historia.» (Ricardo Monner Sans, La fiesta hispanoamericana. Discurso en la Escuela Argentina Modelo (12 de octubre de 1918), Buenos Aires 1918, págs. 4-5.)
Hacia 1929 el sacerdote católico español Zacarías de Vizcarra, radicado en la Argentina, propuso, en un artículo publicado en la revista Criterio, de Buenos Aires, que «Hispanidad» debiera sustituir a «Raza» en la denominación de las celebraciones del doce de octubre (la Fiesta de la Raza había sido propuesta en 1913 por Faustino Rodríguez San Pedro, desde la organización Unión Ibero-Americana).El término hispanidad, utilizado ya por Unamuno en un artículo publicado por La Nación, de Buenos Aires, el 11 de marzo de 1910, comenzó a florecer a partir de 1926, de la mano del médico argentinoAvelino Gutiérrez y de dos periodistas españoles, el socialista Luis Araquistain y el liberal Dionisio Pérez, quienes se convierten, durante los años 1926 y 1927, en principales propagadores de su uso (particularmente en medios pertenecientes a Nicolás María de Urgoiti, como El Sol y La Voz).
El 15 de diciembre de 1931, Ramiro de Maeztu, que había sido Embajador de España en la Argentina en 1928 y 1929, inició la revista Acción Española con un artículo, «La Hispanidad», que comienza:
«'El 12 de octubre, mal titulado el Día de la Raza, deberá ser en lo sucesivo el Día de la Hispanidad.' Con estas palabras encabezaba su extraordinario del 12 de octubre último un modesto semanario de Buenos Aires, El Eco de España. La palabra se debe a un sacerdote español y patriota que en la Argentina reside, D. Zacarías de Vizcarra. Si el concepto de Cristiandad comprende y a la vez caracteriza a todos los pueblos cristianos, ¿por qué no ha de acuñarse otra palabra, como ésta de Hispanidad, que comprenda también y caracterice a la totalidad de los pueblos hispánicos?»
A lo largo de 1932 y 1933 Maeztu fue puliendo y popularizando en Acción Española su idea de la Hispanidad, que quedó consolidada en la primavera de 1934, cuando apareció su libro Defensa de la Hispanidad. Suele repetirse con frecuencia la especie de que fueron Vizcarra y Maeztu quienes acuñaron tal concepto, pero en todo caso lo habrían sido en su particular irisación católica, pues, aparte de lo ya dicho, en 1927 Unamuno, por ejemplo, prefiere hispanidad a españolidad; en 1931 el entonces comunista Santiago Montero Díaz, contra los separatismos, defiende al «conjunto de naciones ligadas por una comunidad de intereses y subordinadas a una denominación común de hispanidad»; o en 1937 Antonio Machado habla en su discurso de clausura del Congreso Internacional de Escritores de Valencia como «un español consciente de su hispanidad», &c.El 12 de octubre de 1934, en el Teatro Colón de Buenos Aires, en la velada conmemorativa del «Día de la Raza» (denominación impuesta en Argentina por el uso, pues el decreto de 1917 que convirtió el doce de octubre en fiesta nacional argentina, firmado por el presidente Irigoyen, no menciona rótulo alguno), pronunció el Arzobispo de Toledo y Primado de España, Isidro Gomá Tomás, un importante discurso, Apología de la Hispanidad, en el que la máxima autoridad de los católicos españoles, creado al año siguiente Cardenal de la Iglesia de Roma, se convertía en apologeta de la idea de la hispanidaddefendida por Ramiro de Maeztu.
1935 Se celebra el Día de la Hispanidad en la Academia Española de la Lengua
En su plenitud la segunda República Española, el 12 de octubre de 1935, mientras en Sevilla se inauguraba el XXVI Congreso Internacional de Americanistas, se celebraba en Madrid, por vez primera, el Día de la Hispanidad. A la española hora de las cinco de la tarde pronunciaba Ramiro de Maeztu un elocuente discurso, nada menos que en la Academia Española, sobre el descubrimiento y la colonización de América. Además, el primer número de la revista quincenal Hispanidad –«la revista de exaltación de España»– lleva esa fecha del 12 de octubre de 1935, y ofrece un artículo de Maeztutitulado precisamente «El día de la Hispanidad». En el segundo número de esa revista puede leerse:
«La conmemoración de la fiesta de la Hispanidad. Con gran brillantez se ha celebrado este año el día de la Hispanidad. Toda España se ha sumado a su conmemoración. Y no solamente en España. En América, ni qué decir. En cuanto al extranjero, allí donde existe un núcleo de españoles se han reunido y han brindado por la raza española.» (Hispanidad, nº 2, 1 noviembre 1935, pág. 26.)
Un año después, en octubre de 1936, Ramiro de Maeztu, prisionero de la República en la cárcel de Madrid, fue asesinado sin juicio en una de aquellas tristemente famosas sacas. Pero su Defensa de la Hispanidad volvió a publicarse en 1938, en plena guerra civil española, y sus ideas se convirtieron en uno de los principales soportes ideológicos de quienes alcanzaron la Victoria y pudieron establecer la Paz sobre quienes entonces preferían convertir España en una república bolchevique satélite de la Unión Soviética. (Zacarías de Vizcarra volvió a España en 1937 y se convirtió en uno de los principales colaboradores del Cardenal Gomá, desde la Secretaría General de la Dirección Central de la Acción Católica Española, orgánicamente dependiente del Arzobispo de Toledo.)No debe extrañar, por tanto, que incluso antes de alcanzarse la paz en España, en las celebraciones del doce de octubre se fuese generalizando en medios oficiales, desde muy pronto, la denominaciónDía de la Hispanidad o Fiesta de la Hispanidad, aunque, sobre el papel, el decreto de 1918, de Antonio Maura y Alfonso XIII, que denominaba Fiesta de la Raza a la fiesta nacional española, conmemorativa del descubrimiento de América, se mantuviera en vigor durante cuarenta años.
El 12 de octubre de 1939, Año de la Victoria en España, tras poco más de seis meses de postguerra, la celebración oficial del día de la Raza, presidida por Francisco Franco, tuvo lugar en Zaragoza, con una especial devoción a la Virgen en el día del Pilar, pero sobre todo como Día de la Hispanidad,símbolo de la nueva política interior y exterior que se propugnaba:
«Las fiestas de la Hispanidad han tenido en Zaragoza un escenario incomparable. (...) El significado profundo de las fiestas fue la compenetración íntima del homenaje a la Raza y la devoción de Nuestra Señora del Pilar, es decir, el símbolo de la unión cada vez más estrecha de América y España. Chile participa con fervor en el homenaje que se rinde a la Hispanidad y se enorgullece de su origen y de sus firmes tradiciones hispánicas» (Germán Vergara D., Encargado de Negocios de Chile);
«En los albores de la España Nueva, de la España Fuerte, de la España Grande, ha tenido lugar con más significación y solemnidad que nunca la Fiesta de la Raza. (...) El Ecuador, ante la significativa solemnidad de este día, no puede menos de sentirse íntima, profundamente unido a España en la ruta hacia el futuro enorme. Hacia la meta grandiosa y clara que expresa: 'Hispanidad'» (Juan F. Marcos Aguirre, Ministro Plenipotenciario del Ecuador);
«El Caudillo de España ha instituido en Zaragoza, y el día del Pilar, la fiesta de la Hispanidad. En este primer año han acudido al llamamiento las naciones hermanas de Portugal y América Hispana. Todos han hecho su primer acto de afirmación hispánica junto al Santo Pilar de Nuestra Señora. El Caudillo, en un discurso histórico, ha proclamado, a los cuatro vientos, que la Virgen Santísima del Pilar es la Patrona de la Hispanidad.» (Pedro Altabella, «El Pilar y la Hispanidad», en El Caudillo, la Hispanidad y el Pilar, número extraordinario de la revista Letras, 1 abril 1940, pág. 209.)
En 1943 la celebración oficial en España del Día de la Hispanidad fue objeto de especial atención, por cuanto se vinculó a la reinauguración de la Ciudad Universitaria, destruida durante la guerra: «Hoy, Día de la Hispanidad», «Con la solemne inauguración de la Ciudad Universitaria y el curso académico 1943-44, se celebra el Día de la Hispanidad», &c.«En los albores de la España Nueva, de la España Fuerte, de la España Grande, ha tenido lugar con más significación y solemnidad que nunca la Fiesta de la Raza. (...) El Ecuador, ante la significativa solemnidad de este día, no puede menos de sentirse íntima, profundamente unido a España en la ruta hacia el futuro enorme. Hacia la meta grandiosa y clara que expresa: 'Hispanidad'» (Juan F. Marcos Aguirre, Ministro Plenipotenciario del Ecuador);
«El Caudillo de España ha instituido en Zaragoza, y el día del Pilar, la fiesta de la Hispanidad. En este primer año han acudido al llamamiento las naciones hermanas de Portugal y América Hispana. Todos han hecho su primer acto de afirmación hispánica junto al Santo Pilar de Nuestra Señora. El Caudillo, en un discurso histórico, ha proclamado, a los cuatro vientos, que la Virgen Santísima del Pilar es la Patrona de la Hispanidad.» (Pedro Altabella, «El Pilar y la Hispanidad», en El Caudillo, la Hispanidad y el Pilar, número extraordinario de la revista Letras, 1 abril 1940, pág. 209.)
1958 Se declara en España fiesta nacional el 12 de octubre como Día de la Hispanidad
Oficialmente el Día de la Hispanidad no alcanzó reconocimiento, en la España del franquismo, hasta 1958, cuando un decreto de la Presidencia del Gobierno, de 10 de enero de 1958, declaró el 12 de octubre fiesta nacional, bajo el nombre de Día de la Hispanidad:
«Decreto de 10 de enero de 1958 por el que se declara el 12 de octubre fiesta nacional, bajo el nombre de «Día de la Hispanidad».
Es anhelo tradicional del pueblo español el ver anual y solemnemente conmemorado el aniversario del Descubrimiento de América.
Ninguna otra hazaña alcanza tanta grandeza, y dentro de nuestra humana dimensión no hallaremos fecha de mayor transcendencia en la historia del mundo.
Ya desde el pasado siglo, tan legítima aspiración fué recogida en acertadas iniciativas oficiales.
Así, en el Real Decreto firmado en el Monasterio de Santa María de la Rábida el doce de octubre de mil ochocientos noventa y dos, siendo Reina Regente de España doña María Cristina de Habsburgo, y Presidente del Consejo de Ministros don Antonio Cánovas del Castillo, el Estado español, al celebrar el IV Centenario del Descubrimiento, manifestaba de modo explícito su propósito de instituir como Fiesta Nacional el aniversario del día en que las carabelas de Palos de Moguer arribaron a las costas de Guanahaní, con el pendón de Castilla en la proa, y en la vela del trinquete, la Cruz.
Con los años, este sentimiento se difundió por toda la anchura de las tierras hispánicas.
Fué inolvidable privilegio de la República Argentina y de su insigne Presidente don Hipólito Irigoyen extender a todo el ámbito de la Hispanidad la celebración de la Fiesta del Descubrimiento, hasta entonces limitada a sencillos y conmovedores actos rituales, sin reconocimiento oficial.
Despierta incontenible emoción la lectura del preámbulo del Decreto del Presidente Irigoyen, que al declarar, en mil novecientos diecisiete, Fiesta Nacional el doce de octubre de cada año, consagraba «esa festividad en homenaje a España, progenitora de naciones, a las cuales ha dado, con la levadura de su sangre y con la armonía de su lengua, una herencia inmortal que debemos afirmar y mantener con jubiloso reconocimiento».
El ejemplo argentino logró una inmediata adhesión por parte de las naciones hispanoamericanas, probándose por la vía de tan fervorosa unanimidad que había en ello algo más profundo que un mero afán de ritos perecederos.
El Gobierno español, queriendo elevar a la máxima categoría legislativa la conmemoración de la gesta descubridora, y dando cumplimiento a la promesa contenida en el Decreto de doce de octubre de mil ochocientos noventa y dos, presentó a las Cortes del Reino, y éstas aprobaron, la Ley de quince de junio de mil novecientos dieciocho, que lleva la augusta sanción de Su Majestad don Alfonso XIII, y el refrendo de su Presidente del Consejo de Ministros, don Antonio Maura.
No sería justo limitar hoy la conmemoración del descubrimiento al recuerdo de un pasado incomparablemente grande y bello.
La Comunidad hispánica de naciones –que convive fraternalmente en la Península y en el Nuevo Continente con la Comunidad Luso-Brasileña– tiene el ineludible deber de interpretar la Hispanidad como un sistema de principios y de normas destinado a la mejor defensa de la civilización cristiana y al ordenamiento de la vida internacional en servicio de la paz.
De aquí el que debamos entender principalmente este aniversario como una prometedora vertiente hacia el futuro; y la Hispanidad misma como doctrina de Fe, de Amor y de Esperanza que, asegurando la libertad y la dignidad del hombre, alcanza con idéntico rigor a España y a todos los pueblos de la América Hispánica.
El Decreto de veintitrés de diciembre de mil novecientos cincuenta y siete, por el que se establece el Calendario Oficial de Fiestas, atribuye en su artículo octavo al Gobierno la facultad de declarar festivas aquellas jornadas que por muy señalados motivos lo merezcan.
Por cuanto antecede, se estima conveniente unificar las diversas disposiciones vigentes sobre la conmemoración anual del doce de octubre, y en su virtud, teniendo en cuenta la Ley de treinta y uno de diciembre de mil novecientos cuarenta y cinco y los Decretos de dieciocho de abril de mil novecientos cuarenta y siete y de veintitrés de diciembre de mil novecientos cincuenta y siete; a propuesta de los Ministros de Asuntos Exteriores y de Educación Nacional, previa la deliberación del Consejo de Ministros
DISPONGO:
Artículo primero.– La fecha del doce de octubre de cada año tendrá carácter permanente de Fiesta Nacional, a todos los efectos, con la denominación de «Día de la Hispanidad».
Artículo segundo.– Se encomienda al Instituto de Cultura Hispánica la organización de los actos que el Estado español disponga para celebrar el aniversario del Descubrimiento de América.
Artículo tercero.– Las Representaciones diplomaticas de España en el extranjero se asociarán a los actos conmemorativos del doce de octubre que organicen los Gobiernos y las Instituciones Culturales y Sociales, tanto en las naciones hermanas de América como en aquellos otros países en los que se exalte la significación hispánica de la gesta del Descubrimiento.
Cuando no esté prevista la adecuada conmemoración, las Representaciones diplomáticas de España cuidarán de organizar los actos que estimen necesarios para realzar tan gloriosa efemérides.
Artículo cuarto.– El Ministerio de Educación Nacional adoptará las medidas oportunas que aseguren la colaboración de los Centros docentes españoles en los actos conmemorativos al día de la Hispanidad.
Artículo quinto.– Quedan expresamente derogadas cuantas disposiciones se opongan a lo que determina el presente Decreto.
Así lo dispongo por el presente Decreto, dado en Madrid a diez de enero de mil novecientos cincuenta y ocho.
FRANCISCO FRANCO
El Ministro Subsecretario de la Presidencia del Gobierno, Luis Carrero Blanco.» (Boletín Oficial del Estado, Madrid, 8 de febrero de 1958, nº 34, págs. 203-204.)
Es anhelo tradicional del pueblo español el ver anual y solemnemente conmemorado el aniversario del Descubrimiento de América.
Ninguna otra hazaña alcanza tanta grandeza, y dentro de nuestra humana dimensión no hallaremos fecha de mayor transcendencia en la historia del mundo.
Ya desde el pasado siglo, tan legítima aspiración fué recogida en acertadas iniciativas oficiales.
Así, en el Real Decreto firmado en el Monasterio de Santa María de la Rábida el doce de octubre de mil ochocientos noventa y dos, siendo Reina Regente de España doña María Cristina de Habsburgo, y Presidente del Consejo de Ministros don Antonio Cánovas del Castillo, el Estado español, al celebrar el IV Centenario del Descubrimiento, manifestaba de modo explícito su propósito de instituir como Fiesta Nacional el aniversario del día en que las carabelas de Palos de Moguer arribaron a las costas de Guanahaní, con el pendón de Castilla en la proa, y en la vela del trinquete, la Cruz.
Con los años, este sentimiento se difundió por toda la anchura de las tierras hispánicas.
Fué inolvidable privilegio de la República Argentina y de su insigne Presidente don Hipólito Irigoyen extender a todo el ámbito de la Hispanidad la celebración de la Fiesta del Descubrimiento, hasta entonces limitada a sencillos y conmovedores actos rituales, sin reconocimiento oficial.
Despierta incontenible emoción la lectura del preámbulo del Decreto del Presidente Irigoyen, que al declarar, en mil novecientos diecisiete, Fiesta Nacional el doce de octubre de cada año, consagraba «esa festividad en homenaje a España, progenitora de naciones, a las cuales ha dado, con la levadura de su sangre y con la armonía de su lengua, una herencia inmortal que debemos afirmar y mantener con jubiloso reconocimiento».
El ejemplo argentino logró una inmediata adhesión por parte de las naciones hispanoamericanas, probándose por la vía de tan fervorosa unanimidad que había en ello algo más profundo que un mero afán de ritos perecederos.
El Gobierno español, queriendo elevar a la máxima categoría legislativa la conmemoración de la gesta descubridora, y dando cumplimiento a la promesa contenida en el Decreto de doce de octubre de mil ochocientos noventa y dos, presentó a las Cortes del Reino, y éstas aprobaron, la Ley de quince de junio de mil novecientos dieciocho, que lleva la augusta sanción de Su Majestad don Alfonso XIII, y el refrendo de su Presidente del Consejo de Ministros, don Antonio Maura.
No sería justo limitar hoy la conmemoración del descubrimiento al recuerdo de un pasado incomparablemente grande y bello.
La Comunidad hispánica de naciones –que convive fraternalmente en la Península y en el Nuevo Continente con la Comunidad Luso-Brasileña– tiene el ineludible deber de interpretar la Hispanidad como un sistema de principios y de normas destinado a la mejor defensa de la civilización cristiana y al ordenamiento de la vida internacional en servicio de la paz.
De aquí el que debamos entender principalmente este aniversario como una prometedora vertiente hacia el futuro; y la Hispanidad misma como doctrina de Fe, de Amor y de Esperanza que, asegurando la libertad y la dignidad del hombre, alcanza con idéntico rigor a España y a todos los pueblos de la América Hispánica.
El Decreto de veintitrés de diciembre de mil novecientos cincuenta y siete, por el que se establece el Calendario Oficial de Fiestas, atribuye en su artículo octavo al Gobierno la facultad de declarar festivas aquellas jornadas que por muy señalados motivos lo merezcan.
Por cuanto antecede, se estima conveniente unificar las diversas disposiciones vigentes sobre la conmemoración anual del doce de octubre, y en su virtud, teniendo en cuenta la Ley de treinta y uno de diciembre de mil novecientos cuarenta y cinco y los Decretos de dieciocho de abril de mil novecientos cuarenta y siete y de veintitrés de diciembre de mil novecientos cincuenta y siete; a propuesta de los Ministros de Asuntos Exteriores y de Educación Nacional, previa la deliberación del Consejo de Ministros
DISPONGO:
Artículo primero.– La fecha del doce de octubre de cada año tendrá carácter permanente de Fiesta Nacional, a todos los efectos, con la denominación de «Día de la Hispanidad».
Artículo segundo.– Se encomienda al Instituto de Cultura Hispánica la organización de los actos que el Estado español disponga para celebrar el aniversario del Descubrimiento de América.
Artículo tercero.– Las Representaciones diplomaticas de España en el extranjero se asociarán a los actos conmemorativos del doce de octubre que organicen los Gobiernos y las Instituciones Culturales y Sociales, tanto en las naciones hermanas de América como en aquellos otros países en los que se exalte la significación hispánica de la gesta del Descubrimiento.
Cuando no esté prevista la adecuada conmemoración, las Representaciones diplomáticas de España cuidarán de organizar los actos que estimen necesarios para realzar tan gloriosa efemérides.
Artículo cuarto.– El Ministerio de Educación Nacional adoptará las medidas oportunas que aseguren la colaboración de los Centros docentes españoles en los actos conmemorativos al día de la Hispanidad.
Artículo quinto.– Quedan expresamente derogadas cuantas disposiciones se opongan a lo que determina el presente Decreto.
Así lo dispongo por el presente Decreto, dado en Madrid a diez de enero de mil novecientos cincuenta y ocho.
FRANCISCO FRANCO
El Ministro Subsecretario de la Presidencia del Gobierno, Luis Carrero Blanco.» (Boletín Oficial del Estado, Madrid, 8 de febrero de 1958, nº 34, págs. 203-204.)
En 1981, tras la restauración borbónica y en vigor la Constitución española de 1978, el Real Decreto 3217/1981, publicado como primera disposición del primer Boletín Oficial del Estado del año 1982, refrendó el doce de octubre como «Fiesta Nacional de España y Día de la Hispanidad».
«Real Decreto 3217/1981, de 27 de noviembre, por el que se establecen normas para la celebración del 12 de octubre, Fiesta Nacional de España y Día de la Hispanidad.
La singular importancia del día doce de octubre, Fiesta de la Hispanidad, en la que se conmemora el descubrimiento de América y el origen de una tradición cultural común a los pueblos de habla hispánica, aconseja dar a su celebración la máxima solemnidad y permanencia en todo el ámbito nacional.
En su virtud, a iniciativa de los Ministros de Asuntos Exteriores y de Trabajo, Sanidad y Seguridad Social, a propuesta del Ministro de la Presidencia y previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del día veintisiete de noviembre de mil novecientos ochenta y uno,
DISPONGO:
Artículo único.– Uno. El doce de octubre, fiesta nacional de España y Día de la Hispanidad, tendrá con carácter permanente consideración de fiesta laboral de ámbito nacional.
Dos. Los poderes públicos de la Nación programarán actos oficiales y populares conmemorativos de la Fiesta Nacional española y Día de la Hispanidad que, en su eventual proyección internacional, serán coordinados por el Ministerio de Asuntos Exteriores.
Dado en Madrid a veintisiete de noviembre de mil novecientos ochenta y uno.
JUAN CARLOS R.
El Ministro de la Presidencia, Matías Rodríguez Inciarte.» (Boletín Oficial del Estado, Madrid, 1 de enero de 1982, nº 1, pág. 3.)
La singular importancia del día doce de octubre, Fiesta de la Hispanidad, en la que se conmemora el descubrimiento de América y el origen de una tradición cultural común a los pueblos de habla hispánica, aconseja dar a su celebración la máxima solemnidad y permanencia en todo el ámbito nacional.
En su virtud, a iniciativa de los Ministros de Asuntos Exteriores y de Trabajo, Sanidad y Seguridad Social, a propuesta del Ministro de la Presidencia y previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del día veintisiete de noviembre de mil novecientos ochenta y uno,
DISPONGO:
Artículo único.– Uno. El doce de octubre, fiesta nacional de España y Día de la Hispanidad, tendrá con carácter permanente consideración de fiesta laboral de ámbito nacional.
Dos. Los poderes públicos de la Nación programarán actos oficiales y populares conmemorativos de la Fiesta Nacional española y Día de la Hispanidad que, en su eventual proyección internacional, serán coordinados por el Ministerio de Asuntos Exteriores.
Dado en Madrid a veintisiete de noviembre de mil novecientos ochenta y uno.
JUAN CARLOS R.
El Ministro de la Presidencia, Matías Rodríguez Inciarte.» (Boletín Oficial del Estado, Madrid, 1 de enero de 1982, nº 1, pág. 3.)
1987 Se mantiene en España fiesta nacional el 12 de octubre, sin mención a la Hispanidad
En 1987, la Ley 18/1987, aunque ratifica –frente a quienes pretendían elevar de categoría la conmemoración del 6 de diciembre, Día de la Constitución de 1978– como festividad nacional de España el día asociado al Descubrimiento, y «establece el Día de la Fiesta Nacional de España en el 12 de octubre», prescinde de la denominación Día de la Hispanidad –aunque formalmente no deroga el RD 3217/1981–, concepto desprestigiado entre los secesionistas enemigos de la lengua española y entre una progresía resentida y despistada que, en el mejor de los casos, estaba preparando las conmemoraciones del V Centenario bajo el yugo ideológico del «Encuentro entre culturas».
«Ley 18/1987, de 7 de octubre, que establece el día de la Fiesta Nacional de España en el 12 de octubre.
JUAN CARLOS I,
Rey de España
A todos los que la presente vieren y entendieren.
Sabed: Que las Cortes Generales han aprobado y Yo vengo en sancionar la siguiente Ley:
Exposición de motivos
La conmemoración de la Fiesta Nacional, práctica común en el mundo actual, tiene como finalidad recordar solemnemente momentos de la historia colectiva que forman parte del patrimonio histórico, cultural y social común, asumido como tal por la gran mayoría de los ciudadanos.
Sin menoscabo de la indiscutible complejidad que implica el pasado de una nación tan diversa como la española, ha de procurarse que el hecho histórico que se celebre represente uno de los momentos más relevantes para la convivencia política, el acervo cultural y la afirmación misma de la identidad estata y la singularidad nacional de ese pueblo.
La normativa vigente en nuestro país a este respecto se caracteriza por una cierta confusión, al coexistir, al menos en el plano formal, distintas fechas como fiestas de carácter cívico o exclusivamente oficial.
Se hace conveniente, por lo tanto, una nueva regulación para dotar inequívocamente a una única fecha de la adecuada solemnidad.
La fecha elegida, el 12 de octubre, simboliza la efemérides histórica en la que España, a punto de concluir un proceso de construcción del Estado a partir de nuestra pluralidad cultural y política, y la integración de los Reinos de España en una misma Monarquía, inicia un periodo de proyección lingüística y cultural más allá de los límites europeos.
La presente Ley trata de subrayar, a través de la decisión de los legítimos representantes del pueblo español, la especial solemnidad de la fecha.
Artículo único.– Se declara Fiesta Nacional de España, a todos los efectos, el día 12 de octubre.
Disposición derogatoria
Quedan derogados los Reales Decretos 1358/1976, de 11 de junio, y 1728/1977, de 11 de julio.
Disposición final
La presente Ley entrará en vigor al día de su publicación en el «Boletín Oficial del Estado».
Por tanto,
Mando a todos los españoles, particulares y autoridades que guarden y hagan guardan esta Ley.
Palacio de la Zarzuela, Madrid a 7 de octubre de 1987.
JUAN CARLOS R.
El Presidente del Gobierno, Felipe González Márquez.» (Boletín Oficial del Estado, jueves 8 de octubre de 1987, nº 241, disposición 22831, pág. 30149.)
Bien entrado el siglo XXI la ciudadanía y los medios de comunicación, en España y en las repúblicas americanas que hablan español, incluyendo los Estados Unidos del Norte de América, vienen denominando a la festividad del 12 de Octubre como Día de la Hispanidad, pues sin duda lo es, al margen de lo que prescriban determinadas disposiciones legales coyunturales, más o menos vergonzantes o acomplejadas, y sometidas siempre a los dictados de la leyenda negra..JUAN CARLOS I,
Rey de España
A todos los que la presente vieren y entendieren.
Sabed: Que las Cortes Generales han aprobado y Yo vengo en sancionar la siguiente Ley:
Exposición de motivos
La conmemoración de la Fiesta Nacional, práctica común en el mundo actual, tiene como finalidad recordar solemnemente momentos de la historia colectiva que forman parte del patrimonio histórico, cultural y social común, asumido como tal por la gran mayoría de los ciudadanos.
Sin menoscabo de la indiscutible complejidad que implica el pasado de una nación tan diversa como la española, ha de procurarse que el hecho histórico que se celebre represente uno de los momentos más relevantes para la convivencia política, el acervo cultural y la afirmación misma de la identidad estata y la singularidad nacional de ese pueblo.
La normativa vigente en nuestro país a este respecto se caracteriza por una cierta confusión, al coexistir, al menos en el plano formal, distintas fechas como fiestas de carácter cívico o exclusivamente oficial.
Se hace conveniente, por lo tanto, una nueva regulación para dotar inequívocamente a una única fecha de la adecuada solemnidad.
La fecha elegida, el 12 de octubre, simboliza la efemérides histórica en la que España, a punto de concluir un proceso de construcción del Estado a partir de nuestra pluralidad cultural y política, y la integración de los Reinos de España en una misma Monarquía, inicia un periodo de proyección lingüística y cultural más allá de los límites europeos.
La presente Ley trata de subrayar, a través de la decisión de los legítimos representantes del pueblo español, la especial solemnidad de la fecha.
Artículo único.– Se declara Fiesta Nacional de España, a todos los efectos, el día 12 de octubre.
Disposición derogatoria
Quedan derogados los Reales Decretos 1358/1976, de 11 de junio, y 1728/1977, de 11 de julio.
Disposición final
La presente Ley entrará en vigor al día de su publicación en el «Boletín Oficial del Estado».
Por tanto,
Mando a todos los españoles, particulares y autoridades que guarden y hagan guardan esta Ley.
Palacio de la Zarzuela, Madrid a 7 de octubre de 1987.
JUAN CARLOS R.
El Presidente del Gobierno, Felipe González Márquez.» (Boletín Oficial del Estado, jueves 8 de octubre de 1987, nº 241, disposición 22831, pág. 30149.)
Sobre el «Día de la Hispanidad» en el Proyecto filosofía en español:
1934 Apología de la Hispanidad, Isidro Gomá y Tomás (Teatro Colón, Buenos Aires)
1943 Hoy, Día de la Hispanidad (LNE 12 octubre) • Con la solemne inauguración de la Ciudad Universitaria y el curso académico 1943-44, se celebra el Día de la Hispanidad (LNE 13 octubre) •Por el imperio de la cultura vayamos hacia Dios
1944 Zacarías de Vizcarra, «Origen del nombre, concepto y fiesta de la Hispanidad»
1947 Norteamérica y nuestra fiesta del 12 de octubre (Región)
1976 Día de la Hispanidad (El Litoral, Santa Fe)
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